La lucha contra la brucelosis empezó

El ganadero Franklin Masías recuerda que hace un año se resistía a que se colocaran las vacunas para evitar enfermedades como la brucelosis. “Pensaba que le haría daño a la producción y por eso no vacunaba”, dijo.
Pero desde que recibió capacitaciones de la Prefectura y el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) cambió de parecer.

Se trata de un proyecto que busca erradicar la brucelosis, mejorar la reproducción del ganado bovino, y precautelar la salud de la población de Santo Domingo de los Tsáchilas.

Este plan lo ejecuta la Prefectura y está dirigido a los pequeños y medianos ganaderos como Masías. Uno de los ejes es el sanitario a los bovinos, para lo que se realiza el muestreo de sangre con lo que se realizará el examen de laboratorio.

La próxima semana según la planificación serán intervenidas las zonas ganaderas de La Concordia, donde existen pequeñas asociaciones de ganaderos que requieren esta ayuda.

El Gobierno Provincial trabaja de manera directa con los pequeños y medianos ganaderos y en coordinación con el MAGAP y con AGROCALIDAD.

“Para poder hacer los exámenes a todas mis 80 vacas, debería tener un poco más de 500 dólares, pero gracias a este proyecto no gastaré ni un centavo” dijo Leonel Orellana, pequeño ganadero de la Asociación Praderas del Toachi. En su finca se llevó a cabo la toma de muestras.

¿Qué es la brucelosis?

La brucelosis es una enfermedad causada por una bacteria, que afecta y se transmite entre bovinos, de la madre al hijo a través de la leche; también por intermedio de los restos del parto que contamina el pasto con que los demás animales comen.

La parte más grave que es la transmisión de la vaca al ser humano, a través de la leche no pasteurizada, queso hecho con leche no pasteurizada, el ordeño y que la leche contaminada entre en contacto con alguna herida del ser humano, o al atender partos de ganado sin las debidas precauciones.

El dato
Según el INEC, 4.607 personas se dedican a la ganadería en el cantón.

Fuente: La Hora